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Gallino: the Chicken System (2012), de Carlos Atanes

“La pornografía es topología: nos muestra las propiedades de los cuerpos sometidos a deformación, y lo hace de forma clara y concisa.”

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Gallino: the Chicken System es todo un torrente esquizo de psicodelia posmoderna en pro del post-estructuralismo, debates antárticos sobre el sujeto y el objeto y amores oníricos paradójicamente imposibles, como a Sartre le gustaban. Una hora y veinte minutos cargadas de un significado a veces excitante, otras veces tedioso, pero siempre al margen de lo que hayáis podido ver hasta el momento en la industria española.

Pornofilosofía más explícita, freaky y post-industrial que el mismísimo Lars Von Trier, es lo que al parecer se ha propuesto Carlos Atanes, de quien decididamente tengo que ver más material. Un manifiesto visual que grita Abajo la metáfora, viva la Carne, con monólogos que, inspirados en la frenología, se adentran en la percepción del sexo y el tabú, así como la reafirmación constante de los roles de género típicamente normativos: mujeres forzadas a la sumisión pública, cuckolds acusados de falta de virilidad, machos políticamente correctos observando el cuerpo femenino a través del prisma de la biología evolutiva y una larga debacle discursiva sobre el sentido de la emancipación pornográfica.

Tenemos básicamente dos historias paralelas: en una, Alucinio, un mojigato sexual enamorado ha sido traicionado en sueños por una mujer que aún no ha besado y alejado de la Humanidad por tres océanos, conoce a un vendedor de pollos que ha viajado al hielo para ampliar mercados. Allí dialogarán sobre la inexistencia del futuro o, mejor dicho, de la consustanciabilidad de éste con el resto de formas posibles que surgen del presente; y de la eliminación de los prejuicios y dolores humanos, gracias a la existencia de las pornogafas, un artilugio que permite ver la carne desnuda gracias al reflejo de fotones provenientes de estrellas en declive.

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La otra historia transcurre en Estados Unidos, donde el artista contracultural Groupius Cantor y su secta de liberadas sexuales están dando la vuelta al mundo gracias a la distribución de películas artísticas pornográficas… sin cinta de grabación. El propósito de Cantor es encumbrar la capacidad de transformar el presente, de breve lapsus material a simbología reflexiva del inconsciente colectivo. Y demostrar, con ello, que el cuerpo humano no es más que un conducto de entrada y salida —morfología rosquilla— en consonancia con el elemento dinamizador del Universo, los agujeros de gusano.

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